
Pacientes, familias y equipos terapéuticos de Santa Catalina compartieron una jornada cultural inspirada en el 9 de Julio, donde la música, el arte y los sabores se convirtieron en parte activa del proceso de rehabilitación.
El pasado 10 de julio, la Sede Catamarca de Santa Catalina fue escenario de un encuentro muy especial: una peña organizada para celebrar el Día de la Independencia, en la que pacientes, familias y equipos terapéuticos compartieron una mañana llena de música, arte y emociones.
Para Santa Catalina, la independencia no es solo una fecha patria. Es también el camino que la institución acompaña a recorrer cada día: el trabajo constante para que cada persona pueda recuperar la mayor autonomía posible y volver a participar activamente de su vida.
Un mismo objetivo, distintas disciplinas
La jornada reflejó, una vez más, el trabajo coordinado entre las distintas áreas terapéuticas de la clínica:
- Musicoterapia invitó a pacientes y profesionales a compartir canciones e instrumentos.
- Kinesiología sumó una invitación a bailar folklore.
- Arteterapia presentó las obras creadas por los pacientes durante los talleres.
- Terapia Ocupacional elaboró junto a los pacientes pepas y trufas para compartir con todos los presentes.
- Fonoaudiología preparó espumas saborizadas, pensadas especialmente para que quienes tienen dificultades para alimentarse también pudieran disfrutar de la experiencia de los sabores.
El momento más emotivo de la jornada
Uno de los instantes que más conmovió a los presentes fue la participación de la familia de un paciente, que viajó especialmente desde Santiago del Estero para regalar música y una chacarera que emocionó a todos.
El cierre estuvo a cargo de uno de los camilleros del equipo, que animó a toda la peña con un alegre mix de cuarteto que hizo cantar y bailar a pacientes, familias y profesionales por igual.
La rehabilitación también pasa por ahí
En Santa Catalina entendemos que la recuperación neurológica no ocurre únicamente en el gimnasio de terapia. También sucede cuando alguien se emociona, comparte, se expresa, fortalece vínculos y vuelve a disfrutar de aquello que le da sentido.
Las actividades lúdicas, culturales y sociales no son un complemento del tratamiento: son parte de la rehabilitación.
Desde Santa Catalina, agradecemos a cada paciente, familia y colaborador que hizo posible este encuentro.

















